agosto 16, 2024 MarceVaras

Vivimos en una sociedad donde estar sentado la mayor parte del día se ha convertido en la norma, especialmente en entornos de trabajo. Sin embargo, esta postura no es natural ni saludable para nuestro cuerpo. De hecho, las personas no estamos diseñadas para estar sentadas durante largos períodos, independientemente de la edad.

¿Te suena familiar esa sensación de incomodidad después de estar sentado por horas? ¡No es solo una sensación! Nuestro cuerpo está diseñado para estar en movimiento, y la falta de movilidad puede afectar tanto nuestra salud física como mental. Vamos a profundizar en por qué es tan importante incorporar movimiento en tu rutina diaria, ya sea que trabajes desde casa, en un co-working o en una oficina tradicional.

1. Nuestro Cuerpo Está Hecho para el Movimiento

El ser humano ha evolucionado para moverse. Nuestros ancestros pasaban gran parte del día en actividad: caminando, corriendo, cazando, recolectando, y construyendo. Estar sentado durante largos períodos es una costumbre relativamente nueva en nuestra historia evolutiva, y nuestro cuerpo no está naturalmente adaptado a esta postura prolongada. Estar sentado durante mucho tiempo puede contribuir a problemas de salud como dolores de espalda, mala circulación, y una disminución general en la flexibilidad y movilidad.

2. No te Sientas Culpable por Moverte

¿Alguna vez te has sentido inquieto después de estar sentado durante un tiempo? No te preocupes, es completamente normal. De hecho, lo raro sería que no sintieras la necesidad de moverte. La rigidez y la incomodidad son señales de tu cuerpo diciéndote que es hora de cambiar de posición. No te sientas culpable por no poder quedarte quieto; en lugar de eso, escucha a tu cuerpo y permite que se mueva.

3. Varía tu Postura a lo Largo del Día

Si trabajas en un entorno donde pasas muchas horas frente a una pantalla, es crucial incorporar diferentes posturas en tu rutina diaria. Aquí tienes tres posiciones que puedes ir alternando para mantener a tu cuerpo activo:

  • Sentado: Esta es la postura más común, pero asegúrate de no quedarte en ella por demasiado tiempo. Levántate y muévete cada 30 minutos.
  • Medio Apoyar: Utiliza una mesa de trabajo alta o un escritorio ajustable para trabajar en una postura semi-erguida. Esto alivia la presión en la columna vertebral y te permite moverte con más libertad.
  • De Pie: Trabajar de pie durante ciertos períodos puede ayudar a activar los músculos y mejorar la circulación. Considera un escritorio de pie o una estación de trabajo que te permita alternar entre estar sentado y de pie.

4. Dale Movilidad a tu Cuerpo

Incorporar movimiento a tu rutina no solo es posible, sino que también es esencial para tu bienestar. Si estás considerando hacer un cambio en el mobiliario de tu empresa, opta por soluciones que promuevan la movilidad. Existen múltiples opciones de mobiliario que pueden ayudar a tus empleados a mantenerse activos, como escritorios ajustables, sillas dinámicas que permiten movimiento, y estaciones de trabajo ergonómicas.

La clave está en reconocer que estar sentado todo el día no es natural ni saludable. Al integrar movimiento en tu rutina diaria y diseñar espacios de trabajo que fomenten la movilidad, estarás cuidando no solo de tu salud, sino también mejorando tu productividad y bienestar general. ¡Dale a tu cuerpo la oportunidad de moverse y verás los beneficios!

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